jueves, 16 de julio de 2009

Ya no vive

Dicen mis labios

ya no vive,

quien danzaba con la luna

y despertaba el día con la vivacidad

de un colibrí.

¿Voló,

se fugó?,

¿quién me podrá decir?,

¿nadie sabe?.

Talvez elevó las alas,

solo tal vez...

tan solo así podría dejar su noche oscura

esa que le había robado

y acongojado muy de mañana

las ilusiones a flor de esperanza.

Ya no vive la sonrisa

que engendró la primavera

ni la alegría del tulipán

entre la hierba,

ya no...

¿Camino largo trecho,

se animó a la controversia,

vivió del amor

o desenvolviendo mentiras?

Podría ser que se marchito por la verdad

o tal vez se ahogo en ganas

ganas pérdidas y fieras

que ya no aman

como no querían

por no querer,

pero ya no vive la aurora de felpa

ni la lencería

que se perdía en tu piel presumida,

ni el fresco aroma

del vainilla de tus respiros,

ni la inocencia de la amapola.

¿Corrió a la orilla del río,

mojó sus pies o siguió su camino?,

¿huyo de la seda y de la brisa de nuestros besos

o tan solo se perdió entre las azucenas?.

Se fue de aquellos días,

se fue tarde,

se fue de Venus,

se fue de todo

de todo lo que no vivimos

por vivir,

se fue como huir,

como huye el siervo.

Pero tal vez viva en el horizonte

o en la ironía del destino,

quizá construye un faro

o pinta el arco iris para mí

mientras grita versos que atienden

mi nombre con amor,

tal vez anda en el mar o descubriendo desiertos,

tal vez viva en la ventana del frente más lejana que el sol,

tal vez viva tan solo en mi esperanza de vivir,

solo tal vez...

Por hoy solo por hoy diré,

ya no vive en mi

tu amor

ni las lágrimas de fruta,

ya no hay figuras de arcilla

ni ásperos momentos,

ya no vive más el travieso silencio

ni la juerga en nuestras almas,

no más noches ocultas en intentos

no más miradas ácidas

ni derrumbados suspiros

ya no vive la rosa de nuestra posada.

Ya no vive

lo que cantamos como amor

una de tantas veces

que dijimos tenerlo,

ya no mi cielo,

ya se fugó lo púrpura de nuestro momento,

ya no vive para nosotros

la utopía loca y burbujeante

esa que decíamos no dejar en brazos

de otros,

ya no vive mi amor,

ya no...

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