sábado, 5 de septiembre de 2009
Antelación del amor, de Jorge Luis Borges
ni la privanza de tu cuerpo, aún misterioso y tácito y de niña,
ni la sucesión de tu vida situándose en palabras o acallamiento
serán favor tan persuasivo de ideas
como el mirar tu sueño implicado
en la vigilia de mis ávidos brazos.
Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria del sueño,
quieta y resplandeciente como una dicha en la selección del recuerdo,
me darás esa orilla de tu vida que tú misma no tienes,
Arrojado a la quietud
divisaré esa playa última de tu ser
y te veré por vez primera quizás como Dios ha de verte,
desbaratada la ficción del Tiempo
sin el amor, sin mí.
sábado, 29 de agosto de 2009
Mi último día de Felipe Granados, "Quiero que sepan que me sentí tranquilo la noche en que maté a dios, dormí como un bebé."
La voz temblorosa me pregunta qué clase de animal me gustaría haber sido, yo digo que un conejo de peluche al que se le cayó un ojo de botón de tanto afecto que le dio su dueño, a saber, un niño de 6 años, como Juan.
El silencio que sigue dice mucho. Del otro lado del teléfono alguien que me quiere bien, elige las palabras… no puede… no hay manera de decir esto de una forma bonita.
Voy a morir.
Mi último día debería empezar temprano, muy temprano, tratar de ser metódico, práctico, cosas que nunca fui en mi vida. OK, un intento. El último.
7:30 a.m. Escribir que no quiero ningún ritual que pase por las manos de ninguno de los dioses conocidos. Quiero que sepan que me sentí tranquilo la noche en que maté a dios, dormí como un bebé, sin miedo ni del infierno ni de ese otro gran abismo al que todos llaman cielo. Que para mí la literatura, o más bien, los libros y escribir, cumplieron con todo lo que a otros daba dios: consuelo, esperanza, castigo y una forma —no mejor ni peor— de tratar de explicarme qué mierda era la vida.
8:00 a.m. Arreglo que me quemen, tres partes iguales de mí llegarán cada una a un lugar diferente: el volcán Irazú, el lugar donde estuvo mi primera casa en el mundo y el Puerto. En esos tres lugares fui feliz.
8:20 a.m. Una taza de café y varios cigarrillos, me juré que a las once de hoy dejaría de fumar; yo cumplo, trataré de no pensar en otro tiempo, en otras tazas de café y cigarrillos, ya lo dijo De Cuenca: la nostalgia es un burdo pasatiempo.
8:30 am. Lloro, lloro, pero sigo haciendo cosas, mientras tomo una ducha, mientras me afeito, mientras entro por última vez en ese milagro del calzoncillo limpio, lloro y me miraré al espejo para ver qué se siente ver a la cara a un hombre muerto que llora.
9 a.m. Me limpio la cara, salgo de mi casa a desayunar con mis hijos, Juan y Lucy, los beso despacio y me voy.
10:00 a.m. Tomarse las pastillas, no olvidar las pastillas, aunque ya no sirvan para nada, continuar el ritual de las pastillas, sentir el gusto idiota de hacer algo sabiendo que no sirve para nada.
10:20 a.m. Llegar a San José. Caminar por el pasillo de las flores del Mercado Central y no pensar en otra cosa que las flores.
10:40 a.m. Sentarme a conversar con un extraño sobre nada, de lo que él quiera: fútbol, política, Latin American Idol, no caer en la tentación de juzgarlo, no sentirme mejor que el otro, no sentirme.
10:45 a.m. Buscar mi marisquería favorita y pedir un ceviche, una sopa y camarones.
11:30 a.m. Llamar a mi mama por teléfono, decir gracias.
11:45 a.m. Dejar de fumar, yo cumplo, tarde, pero cumplo. Volver a mi casa.
12 en punto. Buscar el noticiero de radio que justo a las doce pasa el “Avemaría” de Perry Como y recordarme cuando era niño y me ponía el uniforme de la escuela.
12:15 p.m. Terminar algo de lo que he estado escribiendo.
1:00 pm. Llorar otro poquito y ver La Mansión Forrester para amigos imaginarios y reírme de Blu, reírme mucho, si es posible con Juan y Lucía en mi cama.
2:00 p.m. Poner mis canciones favoritas.
2:30 p.m. Leer El principito, el último monólogo de Novecento y los capítulos finales de El dios de las pequeñas cosas.
6:00 p.m. Llamar a un amigo, decir gracias.
6:30 p.m. Preparar una cena decente para mí, y ponerme ropa bonita y tratarme como al mejor.
7:00 p.m. No hacer las paces con mis enemigos, no perdonar los crímenes contra mí, no sobornar al perro más grande de las culpas con ninguno de estos actos.
7:30 p.m. Cenar, comer un helado, recaer con un cigarrillo y no sentirme mal.
8:40 p.m. Llamar a ese numero que recuerdo tan bien y que no volví a marcar desde hace mucho, escuchar la voz en la contestadora y no decir lo que tengo que decir, después del tono.
9:00 p.m. Poner Nina Simone, mucho Nina Simone.
9:00 p.m. Pensar en aquel astronauta falso que vi una vez, pensar en lo que dijo: “Para ser alguien que nunca estuvo preparado para vivir en este mundo, creo que lo voy a extrañar”.
10:00 p.m. Quitar de la refri la foto donde estoy junto a mis hijos.
10:05 p.m. Llorar hasta dormirme.
11:00 p.m. Dormirme.
12 en punto. Soñar con conejos de peluche, tuertos, pero felices.
lunes, 24 de agosto de 2009
Existe un mundo
sábado, 22 de agosto de 2009
Te cuento...
miércoles, 12 de agosto de 2009
Somos mujeres
martes, 4 de agosto de 2009
Escribo porque...
Anoche
viernes, 31 de julio de 2009
XXV
Quiero estar sentada frente al mar,
una tarde de agosto,
con tu mirada a mi alrededor
y un beso vistiéndome los labios...
solo eso quiero por hoy,
mañana ya veremos
que más le podemos agregar
a los sueños
que me rebotan
como las olas de este mar.
sábado, 18 de julio de 2009
Besos
Antonio Machado
Autor: Antonio Machado
Soledades (1899-1907)
II
He andado muchos caminos
he andado abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares,
y atracado en cien riberas.
En tardes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,
y pedantones al paño
que miran, callan, y piensan
que saben, porque no deben
el vino de las tabernas.
Mala gente que camina
y va apestando la tierra…
Y en todas partes he visto
gente que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.
Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan a dónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,
y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca.
Son buenas gentes que viven
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra.
jueves, 16 de julio de 2009
Ya no vive
Dicen mis labios
ya no vive,
quien danzaba con la luna
y despertaba el día con la vivacidad
de un colibrí.
¿Voló,
se fugó?,
¿quién me podrá decir?,
¿nadie sabe?.
Talvez elevó las alas,
solo tal vez...
tan solo así podría dejar su noche oscura
esa que le había robado
y acongojado muy de mañana
las ilusiones a flor de esperanza.
Ya no vive la sonrisa
que engendró la primavera
ni la alegría del tulipán
entre la hierba,
ya no...
¿Camino largo trecho,
se animó a la controversia,
vivió del amor
o desenvolviendo mentiras?
Podría ser que se marchito por la verdad
o tal vez se ahogo en ganas
ganas pérdidas y fieras
que ya no aman
como no querían
por no querer,
pero ya no vive la aurora de felpa
ni la lencería
que se perdía en tu piel presumida,
ni el fresco aroma
del vainilla de tus respiros,
ni la inocencia de la amapola.
¿Corrió a la orilla del río,
mojó sus pies o siguió su camino?,
¿huyo de la seda y de la brisa de nuestros besos
o tan solo se perdió entre las azucenas?.
Se fue de aquellos días,
se fue tarde,
se fue de Venus,
se fue de todo
de todo lo que no vivimos
por vivir,
se fue como huir,
como huye el siervo.
Pero tal vez viva en el horizonte
o en la ironía del destino,
quizá construye un faro
o pinta el arco iris para mí
mientras grita versos que atienden
mi nombre con amor,
tal vez anda en el mar o descubriendo desiertos,
tal vez viva en la ventana del frente más lejana que el sol,
tal vez viva tan solo en mi esperanza de vivir,
solo tal vez...
Por hoy solo por hoy diré,
ya no vive en mi
tu amor
ni las lágrimas de fruta,
ya no hay figuras de arcilla
ni ásperos momentos,
ya no vive más el travieso silencio
ni la juerga en nuestras almas,
no más noches ocultas en intentos
no más miradas ácidas
ni derrumbados suspiros
ya no vive la rosa de nuestra posada.
Ya no vive
lo que cantamos como amor
una de tantas veces
que dijimos tenerlo,
ya no mi cielo,
ya se fugó lo púrpura de nuestro momento,
ya no vive para nosotros
la utopía loca y burbujeante
esa que decíamos no dejar en brazos
de otros,
ya no vive mi amor,
ya no...
A MEDIA LUNA… SE QUEDA TODO,
Es como sentarse a media sala
a media noche
con medio vaso,
todo a oscuras
como quien usa la luna
para darle matiz de plata a su ritual,
media angustia en lágrimas
y el resto en la sangre que hace latir
tan débil corazón.
Es como besarte de medio lado
en donde no están tus labios,
y me seduces con media mirada
cuando te queda el camino libre
para emancipar tus deseos en miradas,
miradas que sonrojan mis mejillas
hacen temblar mis piernas
y sudar todo mi cuerpo…
Buscas deleitarme en media sala
con las luces encendidas
y media multitud tratando
de opacar nuestra seducción mutua,
…
pero todo se queda a medias
en medio acto
en medio beso
en media mirada,
ya que me dejas
por llevarte tranquila el alma,
esa alma que compraste
para sentirte medio completo,
dejando con entera locura tu corazón,
ya que en el corazón nada se vale
en media luna.
martes, 23 de junio de 2009
¿Prefiero encontrar lo que busco o lo que necesito?
No es verdad
sábado, 20 de junio de 2009
Historia
jueves, 18 de junio de 2009
Alguien me hizo vivirlo, antes de pensarlo...
martes, 16 de junio de 2009
Sola y madre
Sola y madre,
así desperté hoy
sin margaritas de seda
ni canciones de cuna
y con un par de alas
revoloteando mi cielo.
Con el alma
enrollada entre las manos
de la desgracia,
me vi
lejos de mí
muy lejos,
con mis esperanzas deshilachadas,
y floreciendo
en mi jardín
las yerberitas pintadas
de agonía
cual primavera
en este pleno invierno.
De mi vida al cielo
en paso corto,
así se fugó
el latir de mi vientre
el motor de esta corta ilusión,
de noche y sin sueños
así de vacío dejo mi mundo.
Así te me fuiste
mi niña,
dulce y bella
en un tris sin tiempo
que no mide el dolor.
Y hoy
sola y madre
te busco en mis sueños,
porque ya en mis brazos
nunca más estarás.
Sola y madre,
así desperté hoy
sin margaritas de seda
ni canciones de cuna
y con un par de alas
revoloteando mi cielo.
Con el alma
enrollada entre las manos
de la desgracia,
me vi
lejos de mí
muy lejos,
con mis esperanzas deshilachadas,
y floreciendo
en mi jardín
las yerberitas pintadas
de agonía
cual primavera
en este pleno invierno.
De mi vida al cielo
en paso corto,
así se fugó
el latir de mi vientre
el motor de esta corta ilusión,
de noche y sin sueños
así de vacío dejo mi mundo.
Así te me fuiste
mi niña,
dulce y bella
en un tris sin tiempo
que no mide el dolor.
Y hoy
sola y madre
te busco en mis sueños,
porque ya en mis brazos
nunca más estarás.
Sola y madre,
así desperté hoy
sin margaritas de seda
ni canciones de cuna
y con un par de alas
revoloteando mi cielo.
Con el alma
enrollada entre las manos
de la desgracia,
me vi
lejos de mí
muy lejos,
con mis esperanzas deshilachadas,
y floreciendo
en mi jardín
las yerberitas pintadas
de agonía
cual primavera
en este pleno invierno.
De mi vida al cielo
en paso corto,
así se fugó
el latir de mi vientre
el motor de esta corta ilusión,
de noche y sin sueños
así de vacío dejo mi mundo.
Así te me fuiste
mi niña,
dulce y bella
en un tris sin tiempo
que no mide el dolor.
Y hoy
sola y madre
te busco en mis sueños,
porque ya en mis brazos
nunca más estarás.
Sola y madre,
así desperté hoy
sin margaritas de seda
ni canciones de cuna
y con un par de alas
revoloteando mi cielo.
Con el alma
enrollada entre las manos
de la desgracia,
me vi
lejos de mí
muy lejos,
con mis esperanzas deshilachadas,
y floreciendo
en mi jardín
las yerberitas pintadas
de agonía
cual primavera
en este pleno invierno.
De mi vida al cielo
en paso corto,
así se fugó
el latir de mi vientre
el motor de esta corta ilusión,
de noche y sin sueños
así de vacío dejo mi mundo.
Así te me fuiste
mi niña,
dulce y bella
en un tris sin tiempo
que no mide el dolor.
Y hoy
sola y madre
te busco en mis sueños,
porque ya en mis brazos
Mujer y Clemencia
“No me hables más Clemencia de cómo se ama digna,
si tú no te dignaste a amar.”
Bésame con días largos
y noches cortas,
bésame envolviendo con muselinas
el alma
y despega del cielo las estrellas
cansadas de tanta soledad.
Ven y enciende con besos
la luciérnaga,
esa de luz santa
que no precipita pasos
para no deducir palabras.
Ocúltame en las utopías
y concibe nuestras sábanas
tendidas al cielo,
después de un largo tris
en el que agitamos los sueños.
Desenvuélveme en pétalos
marchítame la inocencia
ahórrame las palabras,
ya no me veas más niña
que las ansias no calman.
Bésame mi cielo
que de noche no se miran
los años que apenas cuentan,
y así esta luna
se llevará el candor primitivo
que me dividía en mujer
y Clemencia.
jueves, 11 de junio de 2009
Algo
domingo, 7 de junio de 2009
La musa
No me caso contigo
No me caso contigo
porque me quedo con vos,
ni calor
ni frío
solo hombres que van
solo bocas
con las que me canso,
con las que me gasto los besos
que son para ti,
así buscando un par de brazos
con los que no quiero dormir.
No te canto
porque te escribo,
te escribo versos
te dibujo en prosa,
mientras me alargo las pestañas
me pongo rosa en las mejillas
y de melón los labios
porque hoy la noche
me la como sola.
¿Quién dijo que te busco?,
no me has visto
bailando en otras camas
riendo más que con vos,
desnudándome las caderas
al ritmo de otro son,
sin Sabina y sin ti.
Estoy en otro templo,
con otro vestido
y de otra mano,
otra mano que disfruto,
otra mano que me desvanece.
No me caso contigo
porque se te fue el tiempo
pintando posibilidades
en las tantas sábanas
que hoy vomitas.
No me caso contigo
porque no necesito
amarte más.
No suelo
No suelo dar recetas
para que me sigan los pasos,
no digo que quiero
voto porque adivinen,
me como los besos
como fruta fresca,
trato de robarme el cielo
mientras todos duermen,
de pintar las ventanas
para que nadie sospeche
que te amo…
Y que solamente tú
vengas a mi puerta
a preguntar cómo puedes
caminar conmigo,
quererme por una noche
y luego
despreciarme por tus debilidades
insípidas pero tuyas,
así de ingenuo.
Dejarme luego de una noche
para seguir dibujando
con muchas otras caderas
tu mapa sobre aquella cama
en que nos habíamos prometido
ser verso y rima
el uno del otro…
No suelo escribir
mientras me miras,
no suelo beber
sin contar,
no suelo llorar
para correr a ti,
no suelo maquillarme
para que me veas,
no solía usar medios frágiles
para llamar tu atención…
hasta ayer
que me dejaste de mirar.
Para esos días
Para esos días me las paso
reconstruyendo minutos
y adelgazando al tiempo,
encajonando suspiros
y susurrando secretos
para no manchar la porcelana con tanto despecho.
Para esos días de tu vida
me dejé llevar por lo pálido
y mecer por el llanto en el zaguán,
me aconsejé soñar en blanco
para no pestañear
para no olvidar lo que jamás se olvida.
Para esos días grite en silencio
y me desgarré el alma con tanto cuento
me arrodillé ante la desgracia
y caí contra el suelo
para quedarme viendo
como pasan los días sin sentido
ahí puestos al viento,
como quien tiende el deseo en un perchero
para ver como agonizan en el cenicero.
Así pasan esos días
de luto y guantes negros
que se entibian entre lo oscuro y triste del pensamiento.
María
Dígame usted señor
lugar y agredidos
ojos desmayados y cántaros vacíos,
dígame usted
como le hablo en las mañanas
y desgasto sus latidos,
no importa baños fríos
ni ojos en el abismo.
Diga hombre,
como hago con sus tantas manías
para disimularlas como dotes de garbo,
cuénteles como presume de sus segundos
y le alabo sus filosofías.
Bella y despierta
despego a la mentira,
soy teatro de deseo
y llanto en el silencio.
Ahogo los sabores
y vierto los temores en copas de sudor,
olvido lo pasado
y recojo por las noches
las sobras del presente.
Salgo triunfante,
sin corazón abatido
ni recuerdos para un extraviado amor.
No llevó ni placer conmigo
tan solo la sensación
de un deseo ajeno ya cumplido.
Limpio las repisas
y vendo mi cuerpo después del ocaso ,
duermo para no pensar en lo merecido
sujetándome a lo no vivido aún.
Ahora si, dígame usted señor
qué tanto mal he concebido
qué tan culpable mi alma
tanto como el que de ella
también ha bebido,
porque quien da y quien recibe
van por el mismo camino.
Hable hombre y no aparte de usted lo vivido
que las noches de anís
y mis orgasmos fingidos
fueron más suyos que míos,
que quien paga recibe
y usted fue complacido.
Venga y véndame
pues ahora yo soy quien compra sus vacíos
porque ya los míos yo llene
con tanta desgracia y fallidos amores.
Véndame los momentos,
las miradas largas
y las conquistas con serenata
de aquella fiel paloma
que ha domado usted
entre desilusiones y amarguras.
Anda hombre
y siga prostituyendo
lo sagrado,
que al menos para cuando cuenten mis faltas
la soledad será mi gracia.