martes, 4 de agosto de 2009

Escribo porque...

Creo que escribo, porque al poner en papel mis sentimientos, me ausento de mí. Y así, entonces puedo trascender en versos y encontrar en páginas amarillas quien soy o quien fui en aquel preciso momento.
Me gusta, porque puedo cambiar la suerte, darle otro nombre a quien amo, deshacer figurillas con la luz de una vela, y sumergir la ausencia en sueños. Puedo, tan solo si quiero ser aventurera, caminar desnuda al atardecer por la arena, sentirme libre con la brisa en la cumbre de la montaña.
En el papel puedo tirar los días al azar, destronar a la cordura, embriagarme con vino una semana entera y luego despertar un día como una elocuente conferencista, pero más que por todo lo que les he dicho, escribo por catarsis. Porque a veces me gusta esconderme en el papel, porque me aterra el discurso de lo real, de lo que si existe, de lo que se debe hacer.
Así que solo quiero escribir para que me escuche el alma aquel que me lea, para que me pueda ver en el papel como lo harían en una fotografía, aquellos que no me conocen, que me puedan leer, desaliñada, lenta para el paso de la masa, camaleón de nacimiento, verso libre, amor puro, sexo santo, domingo bohemio, arena caliente, mar de pasiones, montaña soleada, árbol de cerezo, viento que desnuda, belleza que no se mira, y beso con los ojos cerrados.


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