sábado, 6 de junio de 2009

Felipe


Ayer lo vi sentado

muy solo

en su cuarto,

empuñaba la pluma

sobre el amarillo papel

para contarme

que cuanto me ama.


Tiene grandes ojos

como los míos,

cabellos castaños

y una tez como la miel

ligeramente iluminada por el sol,

que llega para quedarse.


Entre sus juguetes

está mi foto,

soy la princesa

que él salva,

por la que pelea

contra dragones,

mounstros ferocez

y malos hombres

que me atrapan.


Sus gestos

me aferran a mi infancia,

esos que se pierden

en el tiempo

como globos en el cielo.


Es lo mejor de dos mundos

en una sola alma,

en una sola mirada

que apaga mis miedos

y me hace madre.


Ayer lo vi

aún lejano a mí

sentado en el regazo de Morfeo,

diciéndome

ahi sentado

me espera.

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