Ayer lo vi sentado
muy solo
en su cuarto,
empuñaba la pluma
sobre el amarillo papel
para contarme
que cuanto me ama.
Tiene grandes ojos
como los míos,
cabellos castaños
y una tez como la miel
ligeramente iluminada por el sol,
que llega para quedarse.
Entre sus juguetes
está mi foto,
soy la princesa
que él salva,
por la que pelea
contra dragones,
mounstros ferocez
y malos hombres
que me atrapan.
Sus gestos
me aferran a mi infancia,
esos que se pierden
en el tiempo
como globos en el cielo.
Es lo mejor de dos mundos
en una sola alma,
en una sola mirada
que apaga mis miedos
y me hace madre.
Ayer lo vi
aún lejano a mí
sentado en el regazo de Morfeo,
diciéndome
ahi sentado
me espera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario