No suelo dar recetas
para que me sigan los pasos,
no digo que quiero
voto porque adivinen,
me como los besos
como fruta fresca,
trato de robarme el cielo
mientras todos duermen,
de pintar las ventanas
para que nadie sospeche
que te amo…
Y que solamente tú
vengas a mi puerta
a preguntar cómo puedes
caminar conmigo,
quererme por una noche
y luego
despreciarme por tus debilidades
insípidas pero tuyas,
así de ingenuo.
Dejarme luego de una noche
para seguir dibujando
con muchas otras caderas
tu mapa sobre aquella cama
en que nos habíamos prometido
ser verso y rima
el uno del otro…
No suelo escribir
mientras me miras,
no suelo beber
sin contar,
no suelo llorar
para correr a ti,
no suelo maquillarme
para que me veas,
no solía usar medios frágiles
para llamar tu atención…
hasta ayer
que me dejaste de mirar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario