Para esos días me las paso
reconstruyendo minutos
y adelgazando al tiempo,
encajonando suspiros
y susurrando secretos
para no manchar la porcelana con tanto despecho.
Para esos días de tu vida
me dejé llevar por lo pálido
y mecer por el llanto en el zaguán,
me aconsejé soñar en blanco
para no pestañear
para no olvidar lo que jamás se olvida.
Para esos días grite en silencio
y me desgarré el alma con tanto cuento
me arrodillé ante la desgracia
y caí contra el suelo
para quedarme viendo
como pasan los días sin sentido
ahí puestos al viento,
como quien tiende el deseo en un perchero
para ver como agonizan en el cenicero.
Así pasan esos días
de luto y guantes negros
que se entibian entre lo oscuro y triste del pensamiento.
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