Volamos al azar
nos inventamos los mundos
y le cantamos al tiempo
nuestra canción.
Hemos sido troscas,
rockeras y hippies,
nos movemos en contra
del sentimiento de la maza,
nada comunes
y de loca garbo.
Caminamos la pasarela
en tennis y botas,
y sin talento nos peinamos,
nos bañamos
fuera de las horas pico,
amenazando con miradas
poco delineadas.
Entre nosotras
nos hablamos bajo silencios
fielmente dibujados
en los techos,
y en plena voz alta
que no tiene silueta.
Somos como la marea
algo temperamentales,
algo dispersas.
Cazamos grillos
en la hierba,
y en honor a los besos
de amantes ligeros,
tanto como de eternos
y traicioneros
hemos levantado la copa
y en ilusion de colores
hemos pintado la cerveza.
En noches de vela
nos tenemos
para acallar el aguacero
y apagar las luces
de una ciudad eterna.
Nos mecemos
entre la libertad de ideales
y los bandos de izquierda,
de religión
nos defino bohemias,
algo espiritistas,
algo místicas,
un poco salvajes
respondiendo a la naturaleza.
Hemos nacido
de un vientre de arena,
guardamos el mar
en las pupilas
y no tejemos
para quien no nos espera.
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