martes, 16 de junio de 2009

Mujer y Clemencia

“No me hables más Clemencia de cómo se ama digna,

si tú no te dignaste a amar.”

Bésame con días largos

y noches cortas,

bésame envolviendo con muselinas

el alma

y despega del cielo las estrellas

cansadas de tanta soledad.

Ven y enciende con besos

la luciérnaga,

esa de luz santa

que no precipita pasos

para no deducir palabras.

Ocúltame en las utopías

y concibe nuestras sábanas

tendidas al cielo,

después de un largo tris

en el que agitamos los sueños.

Desenvuélveme en pétalos

marchítame la inocencia

ahórrame las palabras,

ya no me veas más niña

que las ansias no calman.

Bésame mi cielo

que de noche no se miran

los años que apenas cuentan,

y así esta luna

se llevará el candor primitivo

que me dividía en mujer

y Clemencia.

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